La tarjeta
La tarjeta de fidelización de tu negocio, en el móvil de tus clientes
Una tarjeta de fidelización digital es la cartilla de siempre, pero guardada donde tu cliente lleva la tarjeta del banco. No se moja, no se pierde en un cajón y no se le olvida en casa. Y no hay que descargar ninguna aplicación: ni él, ni tú.
Así la ve tu cliente
Con tu logo, tus colores y el nombre de tu negocio. Estos son diseños reales hechos con la herramienta.

📱 En Google Wallet y Apple Wallet
Cómo funciona, en tres pasos
- Tu cliente escanea el QR del mostrador.
Pone su nombre y ya está. Tú decides si le pides el teléfono y el correo o si con el nombre te vale: cuantas menos cosas pidas, más gente se da de alta.
- La tarjeta se le guarda en el móvil.
En Google Wallet o en Apple Wallet, junto a la del banco. Si no usa ninguna de las dos, le queda una tarjeta web que funciona igual.
- Cada vez que compra, le escaneas la tarjeta.
Con la cámara del móvil o de la tablet. Suena un pitido, se añade el sello o los puntos, y el cliente lo ve al momento en su tarjeta. Si te equivocas, se deshace en dos toques.
¿Hace falta que mis clientes se descarguen una app?
No, y es la diferencia más importante entre esto y casi todo lo demás que hay.
Casi todos los sistemas de fidelización que existen piden que el cliente final se instale una aplicación. Si te paras a pensarlo desde su lado, es mucho pedir: ocupar sitio en el móvil, crear una cuenta con su correo y aguantar avisos, todo para que le sellen el café. La mayoría dice que sí en el mostrador por educación y luego no la instala.
Fidelwallet no pide nada de eso. La tarjeta va a la cartera que el móvil ya trae puesta de fábrica, esa donde la gente lleva la tarjeta del banco, el abono del transporte y las tarjetas de embarque. Tu cliente escanea un código, la guarda y se acabó. Y tú tampoco instalas nada: el mostrador funciona desde el navegador del móvil o de la tablet que ya tienes.
Cuatro maneras, según lo que vendas
No todos los negocios fidelizan igual. Estas son las cuatro, y en la misma cuenta pueden convivir varias.
La de toda la vida: nueve cafés y el décimo gratis. Es la que mejor funciona donde se compra a menudo y barato, como una cafetería, una panadería o un bar. Puedes tener varias a la vez —cafés, cañas, pizzas— en una sola tarjeta.
El cliente paga hoy diez sesiones y las va gastando. Encaja en fisioterapia, estética, uñas o entrenamiento personal: cobras por adelantado y el cliente tiene un motivo para volver hasta que lo termina.
Cada euro suma puntos, y al llegar a cierta cantidad el cliente sube de nivel y tiene una ventaja fija. Es lo que encaja donde se compra de vez en cuando y por importes distintos, como una tienda de ropa.
Para vender un importe o un regalo concreto —una noche de hotel, una sesión— que otra persona regala. El dinero lo cobras tú en tu caja, y quien la recibe la lleva en el móvil.
En tu mostrador no cambia nada
Esta es la parte que más preocupa cuando hay gente esperando y un empleado nuevo detrás de la barra, y la respuesta corta es que la operación entera son dos toques: abrir la cámara y escanear. No hay que buscar al cliente en ninguna lista, ni preguntarle el teléfono, ni teclear nada, salvo el importe si tienes club de puntos.
Si pones un sello de más o te equivocas de cliente, hay un botón de deshacer durante las 48 horas siguientes. Y cada negocio recibe su manual de uso en PDF, escrito con los botones que ese negocio tiene de verdad, para dejárselo al equipo.
Qué dice la investigación sobre esto
Un programa de fidelización no funciona por existir. Estos tres trabajos son los que mejor explican cuándo sí y cuándo no, y conviene conocerlos antes de montar el tuyo.
El estudio más grande que hay sobre programas de fidelización en comercio europeo, con 358 cadenas de 27 países, encontró que los programas sencillos y con premio directo e inmediato tienen efecto positivo, y que ese efecto desaparece cuando el programa se complica con escalones y condiciones (Bombaij y Dekimpe, 2020). Una cartilla de nueve cafés es exactamente eso: sencilla y con premio inmediato.
Una revisión de 429 mediciones publicadas entre 1990 y 2020 concluye que estos programas sí consiguen que el cliente vuelva y compre más, y que lo difícil es otra cosa: cambiar lo que el cliente siente por la marca (Belli y otros, 2022).
Y la parte incómoda, que preferimos decirte nosotros: hay trabajos clásicos que avisan de que un programa mal planteado no crea clientes fieles y solo sube el gasto en marketing (Dowling y Uncles, 1997). Por eso, cuando montamos una cuenta, lo primero que hablamos contigo es cuántas visitas pedir y qué premio dar: un premio que no apetece, o que está a veinte compras de distancia, no lo persigue nadie.
Desde 19 € al mes, y el primero gratis
Te montamos la tarjeta con tu logo, tus premios y tu cartel del código QR, y la tienes funcionando en el mostrador. Si prefieres que te lo contemos antes, quedamos sin compromiso.
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Preguntas frecuentes
- ¿Qué es una tarjeta de fidelización digital?
- Es la cartilla de toda la vida, pero guardada en el móvil del cliente en vez de en un cartón. El cliente escanea un código QR en tu mostrador y la tarjeta se le guarda en Google Wallet o en Apple Wallet, al lado de la del banco. A partir de ahí, cada vez que compra le pones el sello o los puntos escaneando su tarjeta con la cámara.
- ¿Mis clientes tienen que descargarse una aplicación?
- No. Ni ellos ni tú. La tarjeta se guarda en la cartera que el móvil ya trae de fábrica, que es donde la gente lleva la tarjeta del banco y las tarjetas de embarque. Esto importa más de lo que parece: pedirle a un cliente que se instale una aplicación para tomar café es donde se pierde a la mayoría.
- ¿Y si un cliente no usa Google Wallet ni Apple Wallet?
- Tiene una tarjeta web que funciona igual y se abre desde un enlace, sin instalar nada. Ve sus sellos, su saldo y su código, y el empleado se lo escanea exactamente igual.
- ¿Necesito comprar algún aparato o cambiar mi caja?
- No. Se escanea con la cámara del móvil o de la tablet que ya tengas. No hace falta lector, ni terminal nuevo, ni cambiar de programa de caja. Si además usas un sistema de caja compatible, se puede conectar para que los puntos se sumen solos al cobrar.
- ¿Cuánto se tarda en tenerla funcionando?
- La montamos nosotros: el diseño con tu logo y tus colores, los premios, las visitas que hacen falta y el cartel con el código QR para el mostrador. Si prefieres hacerlo tú, el alta desde la web son unos minutos y el primer mes es gratis.
- ¿Qué pasa si un cliente cambia de móvil o lo pierde?
- No pierde nada. Sus sellos y sus puntos no viven en el teléfono, viven en tu cuenta: desde tu panel encuentras su ficha y le vuelves a enviar su tarjeta, con todo lo que llevaba acumulado.
- ¿Puedo avisar a mis clientes de una promoción?
- Sí, en los planes Pro, Multi-local y Club: puedes mandar un aviso a la tarjeta de todos tus clientes o solo a los que hace tiempo que no vienen. En Android el aviso suena y aparece en la pantalla; en iPhone el mensaje queda escrito dentro de la tarjeta, porque Apple no permite mensajes libres en un pase.
- ¿De quién son los datos de mis clientes?
- Tuyos. Tú decides qué datos pide tu alta, desde solo el nombre hasta nombre, teléfono y correo. Puedes descargarlos cuando quieras, y te damos hecha la hoja de protección de datos de tu negocio para que la tengas en regla sin contratar nada aparte.